Aprender chino

Al igual que con cualquier otro proyecto en la vida, emprender el estudio de un nuevo idioma es una decisión que al inicio te hará cuestionarte cuál es la mejor manera de abordar el desafío.

Seguramente te preguntarás si para aprender chino es mejor hacerlo por ti mismo o con la ayuda de un maestro particular; tomar clases en grupo o buscar a un hablante nativo que quiera aprender tu idioma materno para hacer un “intercambio de idiomas”; acercarte a un centro de tutorías a domicilio o a una universidad o acercarte a la embajada de un país para que te den clases gratis o irte al país donde hablan el idioma 6 meses; tomar un curso en línea o comprar un software que te enseñe el idioma, etc.

En fin, hoy en día tienes muchísimas herramientas a tu disposición para poder comenzar a aprender chino, cada una con sus pros y contras, y lamentablemente en el caso del mandarín, muchas trampas ocultas. Así que analicemos cada una para que decidas cuál es la que mejor funciona para ti.

 

Los maestros particulares

Idealmente el maestro particular te brindará atención personalizada y te llevará de la mano paso a paso a través del estudio del idioma, a tu ritmo, a tu manera, cuando y donde tú quieras. Suena bien ¿no?

En la realidad, muchas veces estos “maestros” no son realmente profesionales de la educación, generalmente son personas que por uno u otro motivo hablan tu idioma objetivo, no tienen un plan de estudios estructurado, materiales adecuados para dar clase ni nadie que supervise su trabajo.

En el peor de los casos te encontrarás invitando a un perfecto desconocido a tu casa u oficina, o bien, tomarán clase en alguna cafetería ruidosa donde les preguntarán cada 15 minutos si quieren algo más. Además estarás pagando por un servicio que nadie supervisa y que no sabes hacia dónde se dirige o si el maestro sabe lo que hace o si es estable a largo plazo. Toma en consideración que muchas veces estos maestros lo que buscan es alargar el tiempo que tomas clase con ellos para efectos de garantizar un ingreso, es decir, no están interesados en que aprendas rápido y bien, están interesados en que les pagues muchas, muchas horas de clase.

 

Los intercambios de idiomas

La posibilidad de intercambiar idiomas con un hablante nativo de tu idioma objetivo, aprendiendo de otra cultura, haciendo amistades,  y sin invertir más que tiempo suena a la utopía perfecta. Pero generalmente existe el mismo problema que con los maestros particulares. Ninguno de los involucrados sabe qué hacer una vez que empieza la clase. 

Para comprobar esto, trata de contestar las siguientes preguntas: ¿Cómo comenzarías a enseñarle español a alguien que habla chino y un inglés muy limitado? ¿Cómo le vas a enseñar a conjugar correctamente todos los verbos del español? ¿Cuál es tu plan para enseñarle el modo subjuntivo? ¿Sabes qué es el modo subjuntivo?

En el mejor de los casos puede que aprendas algunas frases comunes y saludos. En el peor de los casos, utilizarás este tiempo para hacer un nuevo amigo y practicar el inglés de ambos. Generalmente esto funciona mejor para quien ya tiene un nivel avanzado del idioma objetivo.

 

Los centros de tutorías

Estos lugares generalmente te ofrecen el servicio de un tutor a domicilio para cualquier nivel y cualquier materia, inclusive para aprender chino. Lucen como compañías muy profesionales, con una estructura adecuada y un grupo de expertos. Preguntas la tarifa por hora, te hacen una cotización y ya que te decides, les preguntas cuándo puedes comenzar las clases y te dicen algo como: “Dame oportunidad, necesitamos coordinarnos con nuestro maestro”

Lo que realmente quieren decir: “Déjame consigo a alguien que sepa hablar mandarín y te aviso” Para comprobarlo, te invitamos a que les preguntes, nombre y apellidos de su maestro al momento en que te entregan la cotización y cuánto tiempo ha trabajado con ellos. Te garantizamos que el 95% de las veces, la respuesta que te den no coincidirá con la del maestro.

Esto es una práctica muy común y el grave problema es que con tal de vender, buscarán a alguien hasta debajo de las piedras que pueda hablar el idioma sin importar que esta persona no tenga idea de cómo enseñar o no esté certificada. Lo que es peor, al no tener personal calificado en el idioma al interior del centro de tutorías, no tienen manera de controlarlo, de exigirle un plan o de verificar que se estén cumpliendo los objetivos de enseñanza.

 

Las universidades

Generalmente ocurre lo mismo que con los centros de tutorías, las universidades congregan a sus alumnos, les venden un curso y una vez que tienen a la gente salen en búsqueda del maestro, muchas veces improvisado. 

Las universidades no tienen los materiales adecuados así que el material dependerá de lo que el “maestro” pueda conseguir. Los supervisores no tienen experiencia en el idioma así que igualmente el maestro estará en libertad de hacer lo que quiera con su clase.

Si te toca un buen maestro te sentirás muy contento y aprenderás mucho, pero si te topas con un mal maestro, no tendrás a nadie a quien acudir y te verás atrapado en un limbo sin salida.

Además, la realidad es que a pesar de ser instituciones de educación “superior” no tienen un plan a futuro para el desarrollo de tu idioma. En los mejores casos te dirán que hay una división por niveles, 4 básicos, 4 intermedios y 4 avanzados y que cada nivel equivale a X número de horas de estudio. Pero te invitamos a que hagas la prueba y les preguntes ¿Qué nivel de chino tendré al cursar el último nivel avanzado? ¿Qué nivel de HSK podré presentar una vez terminado su programa? ¿Cuántos alumnos han llegado a terminar los niveles básicos?  Las respuestas (o ausencia de ellas) te sorprenderán.

 

La embajada

¿Qué lugar más noble para aprender una lengua que la embajada del país donde lo hablan? Pero ¡Oh Sorpresa! ¡Las embajadas no se dedican a la enseñanza de lenguas! Y tampoco se dedican a supervisar a las instituciones que sí lo hacen. Si no lo crees, te invitamos a que llames a alguna y les preguntes tú mismo. O bien, haz una sencilla búsqueda en internet sobre “funciones de una embajada” y te darás cuenta de que sencillamente, tienen otra misión y propósito.

En algunos casos las embajadas cuentan con centros culturales donde se pueden impartir o no clases del idioma del país que representan. Estas clases generalmente son muy económicas y en algunas ocasiones hasta gratis. Como resultado, los horarios de clase son muy limitados, el personal que las imparte tiene poca experiencia y los grupos están bien nutridos.

En el caso particular de China, la representación cultural se da a través de los Institutos Confucio. Si quieres saber más sobre qué es el Instituto Confucio revisa nuestro artículo sobre el mismo aquí.

 

Irte a China

Esta es sin duda la mejor opción para quien le gustan las aventuras, el aprendizaje intensivo, puede ausentarse mínimo 6 meses y tiene la posibilidad económica de hacerlo (considera que 6 meses de vida en China con todo incluido puede costar entre 60 y 80 mil pesos).

Si tu objetivo es realmente aprender el idioma hasta un nivel donde sea una verdadera ventaja competitiva, te recomendamos que no vayas a estudiarlo a China si estás empezando desde cero. Siempre es mejor llegar con una base de conocimientos que puedas practicar y explotar desde el primer día, de lo contrario, pasarás gran parte del tiempo tratando de construir una base que después no tendrás tiempo para practicar. Piensa que es como enviar una soldado a la guerra sin un entrenamiento previo.

 

Los cursos en línea y los software “milagro”

Es verdad que nos encontramos en la era de la información y el internet llegó para cambiar radicalmente nuestras vidas. Las tecnologías de la información acortan tiempos y distancias y podemos estar aquí y en cualquier lugar del mundo al mismo tiempo. Pero en concreto, ¿esto cómo se traduce o qué implicaciones tiene al tratar de aprender chino

Cuando te venden una clase en línea te platican del beneficio de no tener que salir de casa para poder tomar tu clase ¡Olvídate del tráfico y el estrés! ¡Cámbialos por una sesión que se traba cada X minutos en Skype dependiendo de la velocidad de tu conexión a internet, la de tu maestro y la capacidad de tu proveedor de internet a la hora a la que te conectes!

En la mayoría de los casos esta es la realidad de los alumnos que contratan un curso en línea, se les ofrece una sesión de X duración con un maestro en una plataforma abierta. En muchos casos obtendrán un bonito PDF con los apuntes de la lección, tendrán una charla con un maestro, la comunicación será obstaculizada por factores externos; es probable que la comunicación se vuelva imposible si el maestro no está acostumbrado al uso del software, al idioma nativo del alumno o simplemente no entiende lo que el alumno quiere preguntar ¡suena a silencios incómodos por venir!

El software milagro… primero que nada, piensa que es como la bicicleta fija que tienes en casa que sirve para secar toallas y pregúntate: ¿Ya puedes participar en el Tour de Francia? Lo mismo ocurre con las Apps, programas y sistemas de aprendizaje en línea, sólo funcionan si eres muy, muy diligente.

 

Las escuelas de chino

¡Por fin la parte que a la qué queríamos llegar! Las escuelas de chino hacemos un gran esfuerzo por llevar una oferta razonablemente buena a un precio accesible a un amplio sector de la población.

Como todo establecimiento, sobrevivimos gracias a la confianza que depositan nuestros alumnos en nuestro trabajo, misma confianza que construimos cada día, clase a clase.

Si la reputación de una escuela es mala, lo más probable es que no pueda sobrevivir mucho tiempo en el mercado. Por tanto, está en el mejor de sus intereses que sus alumnos aprendan bien y rápido, se sientan satisfechos con la inversión que realizan y estén motivados para seguir adelante con su estudio.

Por esto, las escuelas nos tomamos muy en serio tu educación, diseñamos planes de estudio, esquemas de trabajo, supervisamos a nuestros maestros, contratamos sólo personal calificado y medimos paso a paso tu progreso. Bueno, al menos las buenas escuelas lo hacen. Si quieres saber más sobre cómo escoger una escuela antes de comenzar a aprender chino, consulta este artículo.

Las escuelas generalmente te ofrecerán una amplia variedad de horarios y programas en grupos con cupo limitado. Esto te garantiza un espacio adecuado con los materiales necesarios y el ambiente idóneo para aprender. Además, te beneficiarás mucho de la interacción con tus compañeros, aprenderás mucho de sus dudas y errores y juntos se sentirán más motivados a llevar a buen término el proyecto.

Recuerda que los idiomas nacieron para comunicarnos con otras personas, de ahí que sea tan importante contar con compañeros con quienes practicar. También piensa que el hecho de pertenecer a un grupo te hará sentir responsable de tu aprendizaje y eso te dará la presión necesaria para estudiar aún cuando no quieras.

Esperamos que este artículo haya sido interesante y te sea útil en tu decisión de aprender chino. Si tienes dudas o te gustaría enviar tus comentarios puedes hacerlo al correo info@mandarink.com

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