Clases de chino

Es importante que se tomen en cuenta las opciones que se tienen al considerar aprender un nuevo idioma, sin embargo, también se recomienda que se  conozca un poco más de la cultura, para que se adquiera otro punto de vista sobre el lenguaje, y así  se  familiarice  más con la nueva información que se  está a punto de adquirir.

A lo largo de las clases de chino, es usual que se encuentren varios datos fascinantes que se relacionan con la historia del país, los cuales hacen posible la asimilación virtuosa del idioma, por ejemplo, a manera de introducción, y como dato adicional, existe una versión que da una explicación al origen el término “mandarín”, en la cual se cree, surgió a comienzos del siglo XVII, gracias a que los portugueses y chinos mantenían relaciones amistosas y de índole comercial, lo que demuestra que el comercio es una excelente manera de traspasar fronteras y terminar con las diferencias que puedan existir entre culturas totalmente distintas.

Es así que cuando los comerciantes arribaban a las ciudades chinas por distintos motivos, las personas con las que hacían sus negociaciones y con las que debían charlar directamente, eran oficiales del gobierno imperial de aquel entonces, esto para que les dieran luz verde para poder adquirir productos como té, seda, etcétera.  Nadie impartía clases de chino en ese entonces, así que sobre la marcha se debía aprender el idioma, teniendo contacto únicamente con los funcionarios del gobierno.

Así pues, “mandarín” tendría su origen en la palabra hindi “mantri”, significando “ministro de estado”,  pasando entonces al malayo “mantri”, y después al portugués “mandarim” y, a partir del portugués, fue asimilada por otras lenguas.

Desde el lado lingüístico, un poco más allá de la historia cuya relación es estrecha, el chino mandarín es una lengua del tipo aislante, es decir, en la mayoría de las ocasiones un símbolo o caracter corresponde a un concepto, por ejemplo, el plural tiene su propio símbolo, el género se representa con símbolos específicos, etc. La mayoría de sus construcciones son denominadas analíticas, están formadas sintácticamente, es decir el orden de las palabras en los enunciados es muy importante, y poseen un tipo específico de morfología al cual se le denomina residual. Para construir oraciones, uno de los órdenes sintácticos predominantes en esta lengua es la forma Sujeto – Verbo – Objeto, a diferencia de muchas otras lenguas tibetano-birmanas.

El chino mandarín es la lengua oficial de la República Popular de China, aunque no debe sorprender que en diferentes regiones de ese país se lleguen a escuchar diferentes dialectos propios de cada región.

Al tomar clases de chino, también es muy común encontrar una especial encanto en las historias que se revelan detrás de los caracteres gráficos de su escritura, por ejemplo, el hecho de que varios árboles sean la escritura de la palabra “bosque” o que las palabras “bondad”,  “sentir” o “agradecer” se escriban con caracteres cuya estructura incluya la grafía correspondiente a la palabra “corazón”.

Otra cosa interesante que se descubre durante las clases de chino, son las tradiciones del país, cómo se viven sus diferentes fiestas, cuáles son, qué comida se acostumbra, qué vestimenta se utiliza en las fechas importantes como el año nuevo o los matrimonios. Cuáles son las frases con las que se felicita en diferentes ocasiones. En qué cree la gente, qué creencias religiosas se tienen en otras partes del mundo, en qué son similares a las creencias propias, y en qué se distinguen.

En fin, al aprender el idioma chino se llega a conocer mucho más que fonética y vocabulario. Se entiende, a través de las clases y del compartir experiencias en el aula, una forma de vida diferente, que aumenta la capacidad de tolerancia, la visión de las cosas, facilita el encontrar soluciones alternativas de los problemas en general ya que se ha aprendido a ver las cosas desde diferentes puntos de vista.

Además, se logra identificar semejanzas con la cultura propia, como la importancia de la familia, el respeto por los mayores, cuestiones que recuerdan que no importan los kilómetros que separen a dos países, los valores humanos fundamentales se desarrollan, reconocen y respetan de la misma manera.

Al tomar clases de chino, es recomendable compartir con el grupo el motivo por el cual se desea aprender el idioma, de esa manera se reconocerá que las personas a nuestro alrededor, nuestros compañeros de aula, serán también piezas clave en el desarrollo del idioma, además de que seguramente resultarán grandes amistades al identificar intereses y motivaciones comunes.

Es muy común en un grupo donde se estudia chino, encontrar a personas triunfadoras, con historias sumamente interesantes, ya que como la mayoría de la gente piensa que es un idioma complicado de aprender, muchos quedan excluidos de este mundo lleno de satisfacción y recompensas, un mundo en al que sólo los mejores pueden acceder.

Actualmente se ofrecen algunas opciones muy interesantes para el estudio del chino, por ejemplo,  Mandarink,  con excelentes planes educativos que ayudarán a cualquier solicitante a cumplir sus metas en poco tiempo y de la mejor manera que pueda existir.

Además, Mandarink se destaca por la excelente atención que le brindan al cliente, dándole la confianza necesaria para desenvolverse y lograr niveles profesionales, esto es posible ya que es una institución compuesta por personas calificadas y comprometidas con la enseñanza y el aprendizaje de este gran idioma, trabajando siempre con los métodos y materiales que faciliten el éxito de sus alumnos.

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