El idioma chino te puede llevar a lugares impresionantes

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La cultura occidental podrá parecer muy similar entre sí, ya que por lo menos en el continente americano nuestras raíces son tan parecidas que no nos resulta tan extraño el ambiente o las tradiciones que prevalecen en los países que pertenecen a Latinoamérica.

No obstante, cuando visitamos sitios más lejanos, como los países europeos, africanos y asiáticos, nos encontramos con toda una serie de diferencias que hacen que todos estos lugares nos sean fascinantes. En ese sentido, de este lado del mundo se siente gran admiración por un sitio en particular de la República Popular China: la Gran Muralla.

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¿A qué se debe esta fascinación? Quizá sea el mismo caso de las pirámides egipcias, es intrigante cómo el hombre fue capaz de construir edificaciones de ese tamaño, en tiempos en los que no existían las grandes y pesadas maquinarias de la actualidad, todo ello aunado a los dichos populares que afirman que la muralla se puede ver desde el espacio.

Sea como sea, en Mandarink somos especialistas en cursos del idioma chino, por lo que este artículo estará dedicado a la Gran Muralla China, una de las construcciones más fascinantes no sólo de la República Popular China, sino de todo el continente asiático, te invitamos a acompañarnos con tu imaginación en este viaje por esta fortificación de más de dos mil años de existencia.

Empecemos con su historia, en el siglo VI a. de C. los feudos que componían la totalidad del territorio chino se unieron para formar varios reinos, cada uno de ellos tenía un gobierno independiente, a este período histórico se le conoce como la época de los Reinos Combatientes. Durante este tiempo, cada reino comenzó la construcción de muros para impedir invasiones.

Sin embargo, para el año 221 a. de C., el rey del estado de Qin, Qin Shi Huang conquistó los demás reinos y unificó a todo el imperio chino, con lo que impuso un poder centralizado. Para ello, tenía que proteger la totalidad de los territorios conquistados, una de las medidas que realizó fue la de ordenar construir un muro en la frontera norte, uniendo las murallas que ya se habían fortificado en la época de los Reinos Combatientes, para impedir la invasión de guerreros nómadas de Manchuria y Mongolia.

Después de la muerte de Qin Shi Huang (y su peculiar entierro con los famosos Guerreros de Terracota), Han Gaozu tomó el poder, pero su política exterior era distinta a la de su antecesor, pues él decidió mejorar sus relaciones diplomáticas con los territorios vecinos, esto significó que los esfuerzos de construcción de la muralla se disminuyeron en gran medida durante más de mil años, hasta el periodo de la dinastía Ming.

A partir del siglo XV d. de C., la dinastía Ming concentró una gran cantidad de recursos económicos y humanos para el fortalecimiento de los muros ya construidos mil años atrás, pero también para la cimentación de nuevos tramos de muralla en toda la frontera norte. Fue gracias a dichos esfuerzos que se formó la Gran Muralla China que conocemos en la actualidad.

La muralla tiene una distancia de más de veinte mil kilómetros, lo que la convierte en una de las construcciones de mayor tamaño en el mundo, tan sólo recorrerla caminando es una tarea que lleva meses. Como verás, no es de extrañar que tan impresionante fortificación llame tanto la atención tanto de estudiantes del idioma chino, como para los turistas internacionales en general.

Cada tantos tramos, se construyeron torres de vigilancia con la capacidad para hacer señales de humo, esto con la finalidad de que si uno de los guardias veía que los invasores se aproximaban, diera aviso a todos los demás de manera rápida y eficaz, y así preparar las maniobras defensivas con antelación.

Como verás, se trata realmente de una construcción del hombre realmente extraordinaria, tanto por el concepto de proteger la frontera, como por la duración en la construcción (más de mil años) y, por supuesto, por la inmensa longitud que cubre.

Una de las leyendas urbanas más conocidas en relación de la Gran Muralla China, es la que dice que es la única construcción del hombre que se puede ver desde el espacio, y durante mucho tiempo se creyó que esta afirmación era cierta, pero con los avances tecnológicos y la llegada del hombre a la luna, se desmintió esta historia, ya que a pesar de su larga longitud, es tan estrecha como los tramos de una carretera.

Esperamos que todo esto te anime para no sólo aprender el idioma chino, sino encaminarte a conocer todas las maravillas que la actual República Popular China te puede ofrecer, como la comida conocida mundialmente, los monumentos, templos, música, ropa, tradiciones y por supuesto la Gran Muralla China.

Antes de hacer tus maletas, te invitamos a estudiar en los cursos del idioma chino de Mandarink, los cuales profundizan en esta lengua tan complicada como hermosa, con métodos atractivos y entretenidos.

Los profesores que trabajan en Mandarink están altamente comprometidos con sus alumnos, por lo que darán lo mejor de sí para conformar una comunidad de hablantes del chino mandarín apasionados por todo el misticismo que encierra este país asiático. Te invitamos a acercarte con nosotros a través de nuestros teléfonos, correo electrónico o en persona, nos ubicamos en la calle Rancho Tollocan  número 61, en los locales 7 y 8, Fraccionamiento Los Girasoles III en la delegación Coyoacán de Ciudad de México.

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